SALUD Y DERECHOS SEXUALES
Tener una sexualidad integral implica el derecho a la información, la educación sexual y el acceso a servicios de salud. Ejercer nuestros derechos sexuales y reproductivos fortalece la autonomía y nos ayuda a tomar decisiones conscientes sobre nuestro cuerpo y nuestra vida.
La educación sexual integral (ESI) es un proceso de aprendizaje que busca brindar a las personas conocimientos, valores y habilidades para comprender su sexualidad de manera saludable, libre y responsable. No se trata solo de hablar sobre relaciones sexuales, sino de formar a los estudiantes en temas como el autoconocimiento, el respeto, la empatía, la igualdad de género, la prevención de abusos y la toma de decisiones conscientes.
La ESI ayuda a que niños, adolescentes y jóvenes desarrollen una identidad sólida y segura, comprendan los cambios de su cuerpo, aprendan a cuidar su salud física y emocional, y establezcan relaciones basadas en el respeto y la comunicación. Además, promueve la tolerancia y la inclusión, reconociendo la diversidad sexual y de género como parte natural del ser humano.